Magnesio y Vitamina D, dos nutrientes que se necesitan el uno al otro

El magnesio es un mineral necesario para que se den dos reacciones químicas, en hígado y riñón, que se encargan de transformar la vitamina D en su forma activa (1,25-dihidroxivitamina D). Además, la proteína encargada de transportar la vitamina D por la sangre (la proteína de unión a vitamina D), necesita del magnesio para realizar su función de forma adecuada.

Por todo ello, sin unos niveles adecuados de magnesio la vitamina D no puede activarse en el organismo y se almacena de forma inactiva, con lo que no puede llevar a cabo sus funciones de mantenimiento de huesos, de regulación inmunológica o de protección de función muscular, entre otros.

Otro aspecto a tener en cuenta del magnesio es su efecto cardioprotector ya que disminuye presión sanguínea y evita que el calcio se deposite en los vasos sanguíneos (calcificación vascular).

La vitamina D, por su parte, incrementa la absorción del magnesio de la dieta, por lo que podemos hablar de 2 nutrientes que actúan de forma sinérgica, potenciando sus efectos fisiológicos.

Teniendo en cuenta la disminución del magnesio presente en los alimentos (se estima de un 25 – 80 % desde 1950), y la alta prevalencia de deficiencia de magnesio y de vitamina D que se observa en la población occidental, la suplementación de estos 2 nutrientes puede ser una buena opción en muchos casos.

Fuente:
Anne Marie Uwitonze, et al. Role of Magnesium in Vitamin D Activation and Function. The Journal of the American Osteopathic Association, March 2018, Vol. 118, 181-189. doi:10.7556/jaoa.2018.037

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